Tiempo de calidad en familia

¿Hace cuánto que compartiste tiempo de calidad en familia? Más aún, ¿realmente compartimos tiempo de calidad con nuestra familia?

Vivimos en un mundo acelerado, donde el mayor tesoro, el tiempo, pareciera que se acorta. Nuestras obligaciones crecen junto a nosotros. El trabajo cada día es más demandante. Y el estilo de vida que nos dejamos imponer por la sociedad nos exige un gran esfuerzo.

Papá y mamá trabajan todo el día

De niña, recuerdo que mis padres trabajaban. Papá tenía la mayor carga económica, por tanto, también la de horas de trabajo. El horario de mamá le permitía salir un poco antes que mi papá. Se hizo necesaria la ayuda de mis abuelos maternos, una bendición para mí y mis hermanos. Con todo y las obligaciones, siempre hubo tiempo para salir a cenar, al cine, viajar juntos.  A pesar de ello, mi mamá tomó la decisión de dejar su trabajo y dedicarse al hogar. Gracias a esa decisión, mis hermanos y yo somos quienes somos hoy en día.

¿Habría sido diferente si mi madre hubiese seguido trabajando? No lo sé, tal vez sí, tal vez no. Pero lo cierto es que mi mamá se convirtió en el centro, el pilar emocional del hogar. Hasta mi papá (qepd) solía apoyarse en ella para la toma de decisiones.

Yo misma estuve envuelta en la vorágine que representa ser miembro de una orquesta, dentro del Sistema de Orquestas de Venezuela. Además de dar clases y ejercer de pianista acompañante de diversas cátedras. Siempre fué un reto tratar de tener tiempo para compartir con los niños. Afortunadamente, conté con el invaluable apoyo de mis padres y hermanos en todo momento, algo por lo que me siento muy agradecida. Pero me habría gustado compartir más con ellos en esa época.

Hoy en día, las familias deben organizarse para que el tiempo alcance para todo. El colegio de los niños, la oficina, las actividades extra cátedras. Se necesita una agenda bien estructurada y organizada para poder cumplir con los compromisos sin morir en el intento. Así le toca a las jóvenes familias del siglo XXI.

Tiempo de calidad familiar

Creo que lo importante realmente no es la cantidad sino la calidad de tiempo para compartir en familia. No necesariamente hay que gastar el sueldo para disfrutar en familia. Ahora que en Venezuela es una odisea económica hasta ir al cine, la creatividad es muy importante. Las opciones son diversas. Compramos una película familiar y la vemos el domingo en la tarde, disfrutando de una merienda hecha en casa. O salimos a caminar al Parque del Este justo después de almorzar. Este truco permite que los niños vayan satisfechos y no se antojen de todo lo que vean para comer. No olvidemos llevar los termos con agua para la hidratación.

Cuando los hijos crecen y tienen sus propias obligaciones, es una sana costumbre cenar en familia. Es un buen momento para compartir no solo el alimento, sino nuestra experiencia personal del día. O tal vez hacer la sobremesa, con esa intención. Probablemente esto no se pueda hacer todos los días, pero cada vez que se pueda es ganancia.

Compartir hobbies, deportes, también son una extraordinaria manera de pasar tiempo de calidad en familia. Un buen programa de televisión, la novela favorita de mamá, cocinar juntos un domingo. Y definitivamente, la más poderosa de todas: orar juntos.

Identidad familiar a través del tiempo

El tiempo pasa, la vida también. Los hijos crecen y se van a vivir sus propias historias. Nuestros padres se ponen viejos y también nos dejan. Y son esos momentos compartidos en familia, los que nos consuelan en esos momentos. Son nuestras raíces familiares, lo que nos da una identidad, y lo que nos permite dársela a nuestros hijos. Y así ellos se la darán a sus hijos, y éstos a los suyos. Es una manera de perdurar en el tiempo, más allá de nuestra propia vida. A través de las anécdotas de nuestro tiempo compartido en familia.

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