Marzo, mes de la mujer.

Marzo, mes de la mujer.

Comenzamos el mes de Marzo, el cual ha sido dedicado a la mujer.

Son muchos los escaños conquistados por las mujeres a lo largo de la historia de la humanidad desde el siglo XIX. Desde el simple derecho a estudiar y formarnos profesionalmente, hasta ganar puestos de envergadura política a nivel mundial, es mucha el agua que ha corrido. Son grandes logros, producto de las luchas iniciadas por mujeres valientes, que no tuvieron reparo, incluso,  en morir por aquello en lo que creían.

Nuestro rol verdadero

Pero, ¿cuál es nuestro verdadero papel en la historia de la humanidad? Para responder a esta pregunta, debemos remontarnos al inicio del Génesis, en el cual se habla de la creación del mundo. Si bien Dios creó primero al hombre «a imagen y semejanza suya», no pasó mucho tiempo sin que se diera cuenta de la necesidad de otro ser humano que lo complementara. Y, sigue narrando el Génesis, «Dios hizo caer a Adán en un profundo sueño, y mientras dormía, le quitó una costilla y llenó de carne aquel vacío.Y de la costilla aquella que había sacado de Adán, formó el Señor Dios una mujer…»

Durante muchos siglos, se ha tergiversado el papel de la mujer en la historia del mundo. En el mismo capítulo 2 , versículo 23, el propio Adán dice que «es hueso de mis huesos y carne de mi carne…», por lo tanto hay un lazo de unión entre ambos géneros, que lo estableció Dios, ni más ni menos. 

La mujer fué hecha de la costilla de Adán, no de la planta del pié. Por tanto, no somos inferiores al hombre, sino su igual como ser humano. De aquí parte el principio de igualdad de derecho a la vida, respeto y amor del hombre hacia la mujer, y viceversa.

Qué nos motiva cada día Mujer con flores en sus manos

Son las diferencias propias del género, lo que nos hacen únicas. El hecho de poder concebir, gestar y dar a luz a nuestros hijos, nos hace poseedoras de capacidades diferentes y poderosas. Nuestra intuición es más desarrollada,  tenemos la virtud natural de organizar mejor nuestras vidas, nuestros hogares, nuestro trabajo. Por eso somos exitosas en lo que emprendemos.

Pero es el amor lo que realmente debe motivarnos a luchar. El amor a Dios, que para mí es esencial. El amor a nuestros hijos, nuestra pareja, nuestra familia, nuestros amigos, a nuestro entorno. Amemos el cambio para bien, no solo de nosotras, sino de quienes amamos. 

Somos factor de cambio

Nuestra lucha debe estar enfocada a la erradicación de la violencia, no sólo de género, sino en todas sus formas. A erradicar el egoísmo, la injusticia, la mentira. Somos canales de vida, por tanto, somos canales de amor. Estamos llamadas a establecer un equilibrio en el mundo, como factor de cambio profundo. Somos fuertes, valerosas, inteligentes. Y sabemos que de la mano de Dios todo lo podemos. De arriba viene la ayuda primordial, que nos permitirá cumplir con nuestra verdadera misión, concebir, gestar y dar a luz un mundo mejor, pleno de amor, respeto, tolerancia, justicia.

¡Celebremos el mes de la mujer con éste propósito!

 

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