La música, el arte de las musas

La música, el arte de las musas

La música, del griego «mousikè»( el arte de las musas), es «el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psico-anímicos».

Técnicamente es una buena y aceptable definición. Pero en realidad, es mucho más que una definición técnica.

Leonard Bernstein (1918-1990), célebre pianista, compositor y director de orquesta estadounidense, decía que «la música puede dar nombre a lo innombrable, y comunicar lo desconocido»

En este sentido, no solo es arte, sino que también se convierte en un lenguaje.  Cuando las palabras no son suficientes para describir algo, entonces la música lo hace.

La música existe desde tiempos ancestrales. Se cree que desde antes de la aparición del hombre en el mundo, ha estado presente en el universo. En excavaciones arqueológicas hechas en Eslovenia se descubrió en 1995 una especia de flauta, hecha con fémur de oso, que data de hace sesenta mil años.

Así mismo, en el sur de Alemania, han sido hallados restos de instrumentos de viento o aerófonos, hechos a partir de hueso de ave y marfil de mamut, que datan de unos 43.000 años de antiguedad. Las evidencias arqueológicas son suficientes para poder hablar de la música en la prehistoria.

A través del tiempo, el ser humano ha expresado su sentir más íntimo y profundo, ya sea cantando o tocando un instrumento. Alegría, amor, tristeza, angustia, no hay nada que no se pueda expresar a través del lenguaje musical. Es bien conocido que también se utiliza en terapias a pacientes con autismo o alzheimer. Aprender a tocar un instrumento, o cantar en un coro, participar en una orquesta, han sido actividades recomendables para controlar el estrés y la ansiedad.

Un milagro musical en América Latina.

Desde hace 43 años, en Venezuela, la música tiene, además, otra función, que es la inclusión social. El doctor José Antonio Abreu, pianista, organista, compositor, director de orquesta y economista, fundó en 1975 Sistema Nacional de Oruqestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Inspirado en su visión futurista de una sociedad donde la música une a las personas se enfocó en la formación orquestal como disciplina. Niños y jóvenes de todos los estratos sociales se sientan unos junto a otros a interpretar las obras de los grandes compositores universales. Descubrir el maravilloso mundo de la música clásica se convierte en un lazo de unión, de amistad. En este momento, no existen diferencias raciales, religiosas o de género. Se inculca la disciplina de estudio individual y de la práctica orquestal diaria, para lograr alcanzar el alto nivel de interpretación que exige cada obra. Este modelo se está copiando en diferentes países, como Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, España, Francia, Suecia, Grecia, Escocia e incluso en Groenlandia existe un núcleo fundado por el director de orquesta y violinista venezolano Ron Davis Alvarez.

Como podemos ver, la música está indiscutiblemente ligada al ser humano, es parte de nuestro adn. Es un lenguaje, y como tal, expresa lo que el alma siente y quiere comunicar. Cuando se agotan las palabras del lenguaje verbal, entonces es cuando la música se engrandece y se convierte en vehículo conductor de un mensaje que va más allá del intelecto, que solo se comprende con el espíritu, con el sentimiento.

Más adelante, estaremos profundizando acerca de esta maravilla de expresión sublime del espíritu.

Por lo pronto los invito a relajarse en la tranquilidad de su hogar, escuchando su sinfonía, concierto o canción preferida.

Hasta un próximo post!

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