José Antonio Abreu, o un sueño hecho realidad.

José Antonio Abreu, o un sueño hecho realidad.

Hablar de José Antonio Abreu es hablar de un hacedor de sueños. Es hablar de alguien que soñó con cientos de orquestas para los niños y jóvenes de Venezuela. Es hablar de alguien que vió su sueño hecho realidad.

Pero, hacer un sueño realidad no es simplemente desearlo y ya. Soñar con lo que queremos alcanzar en la vida es solo el primer paso. Una vez claro, viene la parte más difícil, luchar por verlo realizado. Para eso hay que trabajar muy duro, con pasión, disciplina y mucha fé.

A paso seguro y productivo

Son, precisamente estas virtudes antes mencionadas, las que el maestro Abreu nos ha inculcado a lo largo de 43 años. Desde ese primer ensayo al cual asistieron solo 11 músicos. Así es el maestro, como le llamamos cariñosamente quienes hemos tenido el privilegio de ser sus alumnos de música y de vida,

No solo hemos aprendido a tocar y hacer música con excelencia. Es la exigencia natural de quien fué dotado de un talento sinigual, el cual reconoció y supo desarrollar al máximo, También hemos aprendido el valor del sacrificio, de la disciplina, virtudes éstas que son característica del legado del maestro Abreu. Junto a la pasión por lo que hacemos, garantizan el éxito a quien las sabe combinar y las hace sus compañeras de camino.

Una vida dedicada a la excelencia

 José Antonio Abreu es trujillano de nacimiento. En su adolescencia vivió en Barquisimeto, donde fué alumno de piano de la entonces prestigiosa maestra larense Doralisa de Medina. Luego se traslada a Caracas. Allí estudia piano con Moisés Moleiro, órgano y clavecín con Evencio Castellanos y composición con Vicente Emilio Sojo. A la par, obtiene el título de Economista en la Universidad Católica Andrés Bello.

Su carrera ha sido extensa e intensa, como director de orquesta, compositor, pianista, organista y clavecinista, además de economista. No es fácil llevar todas estas facetas al éxito por una sola persona. Pero el maestro Abreu tiene la rara combinación de la genialidad con vocación musical y de servicio igual de fuerte. En el se conectaron cuerpo, mente, alma y corazón para un solo propósito. Este es el de ofrecer a los músicos venezolanos la oportunidad de hacer y vivir de la música en su propio país. No solo lo logró, sino que creó un sistema de aprendizaje sin precedente en el mundo.

Su obra maestra

El Sistema ha sido replicado en diferentes países, en las tres Américas, Europa y Asia. Con el lema de «Tocar, Cantar y Luchar», se utiliza la música como agente de inclusión social. El principal objetivo de El Sistema es brindar a los niños y jóvenes una herramienta de ser ellos mismos. La música se transforma en lo mejor de sus vidas. Al descubrir el maravilloso mundo de la música clásica, se motivan a estudiar cada día. Con disciplina y fé, superan sus propios obstáculos, ganan nivel y dominio de su instrumento. La satisfacción de remontar las dificultades técnicas y musicales de una obra no se compara con nada más. El aplauso del público al final del concierto compensa cada hora de estudio.

La orquesta se convierte en su segundo hogar. La práctica diaria orquestal no solo les permite dominar el repertorio musical. También desarrolla el trabajo en equipo, muy importante si deciden incursionar en otras carreras.

El Sistema en el mundo

La esencia de esa visión del maestro también se ha adoptado en países como Canadá, con el Sistema Toronto. En Grecia, el Sistema Greece abrió una puerta de inclusión a niños y jóvenes refugiados. Algo similar logra Ron Davis Alvarez en Suecia, con el Sistema Sweden y su Dream Orchestra. Las diferentes iniciativas en Europa dieron origen a el Sistema Europe el cual aporta ayuda logística y monetaria a las mismas.

Aprendizaje de vida

En una ocasión le pregunté al maestro qué hizo para afrontar los momentos en los cuales parecía que todo se podía caer. Me respondió que se aferró a su fé en Dios, y redobló esfuerzos para seguir adelante. Fué cuando me dijo lo que se convirtió en mi máxima de vida: «La perseverancia es la virtud más premiada por Dios y la premia de manera inconmesurable»

Así es el maestro Abreu. Deja una huella indeleble en quien lo conoce. No es posible ser el mismo luego de trabajar junto a él. Inevitablemente nos convertimos en mejores personas, deseosas de dar lo mejor de nosotros a quien lo necesita.

¡Siempre agradecida!

2 Comments
  • Alejandro Orta
    Posted at 21:31h, 27 marzo Responder

    Me encantó el artículo, increíble las palabras de Vilma, a quien le tengo mucha estima y respeto.

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