Coco y el Día de Muertos.

Coco y el Día de Muertos.

Coco es el nombre del último éxito taquillero de Disney Pixar. Además del éxito abrumador de taquilla ya se considera un clásico dentro del mundo de las películas animadas. La película es una de esas que no solo disfrutan los niños, sino que nos hacen reflexionar a los adultos. La ví con mi nieto de cuatro años, me sorprendió lo atento que estuvo toda la película. Se presenta como un homenaje al Día de Muertos, una fecha marcada en el calendario católico el día 3 de Noviembre (el 2 es el Día de Todos los Santos). Ambas fechas se celebran en los diferentes países católicos mas o menos parecido. Pero en México, la celebración del Día de Muertos realmente toma otra dimensión.

Viví dos años en Aguascalientes, Ags, México hace algún tiempo, y la disfruté de cerca. De hecho también armé mi altar. Los altares son coloridos, y las dimensiones pueden ir desde uno modesto y pequeño como el que yo armé hasta verdaderas obras de arte. Estos se pueden admirar en los edificios públicos en Aguascalientes. Recuerdo claramente haber ido a un mercado días antes de la fecha, donde realmente era difícil decidir cuáles adornos comprar, qué colores agregar. La variedad es extensa tanto en forma como en tamaño y color. Y los precios atienden todos los bolsillos, dependiendo de cuán sencillo o vistoso lo desees hacer.

Emoción a flor de piel.

En Coco hacen una muy bella apología de esa celebración, donde se resalta lo importante que es la unión y el amor familiar. Estos lazos  se mantiene más allá de la muerte. Miguel, el niño protagonista, nos da una lección de fé, perseverancia. Está determinado a alcanzar su sueño de ser músico. Todo lo que acontece una vez tomada esa decisión, le enseñará lo profundo del verdadero amor, el cual es eterno. Y que con la bendición familiar, de ambos mundos, su sueño se torna en realidad.

De entre todas las diferentes escenas, la mayoría graciosas y amenas, sin duda una es especialmente hermosa y conmovedora. Miguel regresa corriendo a casa y le suplica a su mamá Coco que no olvide a su papá Héctor. Si lo hace  desaparecerá, y no se encontrarán en el mundo de los muertos. El niño, al ver que la anciana no reacciona a las palabras, toma la guitarra y le dedica la canción que Héctor le dedicara siendo una niña pequeña, antes de emigrar. Y aquí se obra el milagro, cuando mamá Coco, al escuchar la canción, comienza a recordarla, y la canta junto a su bisnieto. Por un momento regresa al mundo real, con sus recuerdos intactos, ante la emoción de su familia.

La música y el Alzheimer.

No es un secreto el uso de la música como terapia para pacientes con Alzheimer . En países como Alemania, con una larga y ancestral tradición musical, es frecuente su aplicación. Si bien no es considerado parte del tratamiento, sí ayuda al paciente a conectarse con algunos de sus recuerdos. Aún queda mucho camino qué recorrer al respecto.

Este no es un análisis técnico de la película, sino un enfoque más sensible, más humano. Para mí, una película te toca o no te toca el corazón. Puede ser técnicamente muy avanzada, perfecta, pero si no transmite el mensaje, no tiene sentido. Y Coco es de esas películas que querrás ver una y otra vez, sin aburrirte, porque el mensaje es claro y se recibe sin obstáculos.

Si no la has visto, aún estás a tiempo de hacerlo y disfrutar de esta joya del cine animado. Muy bien por Disney y Pixar!!!

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