Algunas canciones infantiles de nuestra tierra

Las canciones infantiles evocan la pureza, la inocencia y la etapa de esa niñez en que comenzábamos a reproducir sonidos. Los imitábamos y repetíamos hasta el cansancio. Es el comienzo de nuestra musicalidad. De manifestar que podemos percibir lo que nos rodea.

Los sonajeros que siempre se le compran a un bebé. La primera voz que oye y reconoce al nacer: La de mamá. Todo eso se va juntando. Creo yo que va a una especie de archivo sensorial donde desde muy temprana edad comenzamos a archivar poco a poco.

No soy para nada psicólogo ni especialista en el área cognitiva. Pero si puedo dar testimonio que mi interés por la música fue cultivada por esas canciones infantiles que escuchaba en discos de 45 rpm que mi mamá me obsequió. Y sé que más de un integrante de nóveles generaciones ni sabrá de lo que hablo. Pero sólo les puedo decir que todo partió de allí.

Pero de lo que quiero hablar es de las canciones infantiles; esas entrañables que a más de uno le recordará sus primeros años o a los colegas músicos y docentes -combinación admirable y respetada por mi- usan para la iniciación de los niños.

Música e identificación: Canciones infantiles como vínculo a la cultura.

Una vez caí hermosamente en cuenta de un detalle. A través de una tonada canción de Conny Méndez, gran cantautora venezolana, hay una hermosa letra que nos dice lo siguiente:

El que nace en Venezuela
ya lo vamos preparando
al decir venezolano
ya lo dice uno cantando.
El secreto, compañero,
es algo muy personal:
que arrullamos a los niños
con el Himno Nacional.

Hasta ese momento jamás me percaté de que la música de dormir a los niños en Venezuela, esa plácida melodía es la de nuestra canción patriótica por excelencia: El “Gloria al Bravo Pueblo“.

Es hermoso entonces como en verdad esa identificación viene de cuna. Y creo que es una tradición que merece perpetrarse. Aquí puedes escuchar “Duérmete mi niño”, como popularmente se conoce.

Después de allí está la música de zarandeo, o aquello que le cantamos a los bebés un poco más creciditos para entretenerlos y jugar. Normalmente lo canta la persona que lo tiene en sus brazos haciéndolo bailar.

Allí comienza a adquirir de alguna forma ritmo y debe dar como una sensación de congruencia y concordancia entre melodía (voz) y ritmo (saltos y giros).

Yo tengo la impresión que esta es una costumbre del oriente del paìs y el maestro Rafael Suarez quiso en su arreglo vocal de “Maria Tolete” perpetuar y dejar constancia de tan bello ejemplo: Vendría siendo de las canciones infantiles de mi país de mis favoritas. No sólo me recuerda mis primeras etapas, sino a mis orígenes en esa región de Venezuela.

Sigue el crecimiento y ya el niño en el colegio juega y aprende … ¡También con música!

Crecimiento e integración dentro de los grupos, a través de la música.

Ya en la escuela, con bastantes niños se desarrollan habilidades de juegos colectivos, rondas y unas cantadas y otras no. Me atrevería a decir que esta clase de actividades lastimosamente no se ve en los niños venezolanos. Tal vez muy poco en otras latitudes.

Cuando se reunen a jugar casi siempre es con carreras, deportes y otros muy metidos hacia la parte tecnológica.

La mayor de las nostalgias me da ver que no hacen ruedas cantando “Arroz con leche” o “A la víbora de la mar”, que tanto me gustaba por lo divertida.

Sin embargo, tal vez ellos se divierten de manera diferente y acorde con los tiempos que viven. Siempre hay muchas posibilidades de compartir. Después de todo, cada generación se expresa distinta  a otras. Y sus tradiciones serán extrañas para la siguientes.

De cualquier manera las canciones infantiles serán parte de ellos siempre y cuando busquemos perpetuar las tradiciones.

 

 

 

Me hice Blogger y cronista de las cosas sencillas de la vida, porque disfruto de todo lo que pasa en mi cotidianidad y me encanta expresarlo a través de las letras. Aunque pudiera hacerlo en cualquier formato y lugar, el mundo digital me atrapó y desde entonces tengo presencia en él de manera ferviente.

Apasionada por la música y la cultura de Venezuela, como músico soy mandolinista de la Estudiantina Universitaria desde 2011. Gracias a eso pude  enamorarme aún más de las melodías venezolanas y cada concierto ha sido una experiencia extraordinaria.

Me gradué de Administradora Comercial (UCV 1998) y a través de mi experiencia brindo apoyo y asesoría a negocios que estén en fase de crecimiento y expansión. Fascinada de la diversidad y pluralidad de los seres humanos, optimista irreverente y en resiliencia.

Sheila Vargas Rojas

Me hice Blogger y cronista de las cosas sencillas de la vida, porque disfruto de todo lo que pasa en mi cotidianidad y me encanta expresarlo a través de las letras. Aunque pudiera hacerlo en cualquier formato y lugar, el mundo digital me atrapó y desde entonces tengo presencia en él de manera ferviente. Apasionada por la música y la cultura de Venezuela, como músico soy mandolinista de la Estudiantina Universitaria desde 2011. Gracias a eso pude  enamorarme aún más de las melodías venezolanas y cada concierto ha sido una experiencia extraordinaria. Me gradué de Administradora Comercial (UCV 1998) y a través de mi experiencia brindo apoyo y asesoría a negocios que estén en fase de crecimiento y expansión. Fascinada de la diversidad y pluralidad de los seres humanos, optimista irreverente y en resiliencia.

Un comentario sobre “Algunas canciones infantiles de nuestra tierra

  • el 19 mayo, 2018 a las 12:31 PM
    Permalink

    ¡Me encanta tu artículo! Sin duda las canciones infantiles venezolanas son hermosas, y marcaron la infancia de quienes tuvimos la dicha de ser arrullados con ellas. Mi mamá me cantaba el Duérmete mi niño, yo se lo cantéa mis hijos, y ahora se la canto a mis nietos.

    Respuesta

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